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Otra Mirada de Niceto: Secret Chiefs 3, La Abadía del Rock

Por: 14 Abr, 2012 4 Comentarios

 

Review por Boris Hasabike

Que Secret Chiefs 3 se haya presentado el pasado viernes en Niceto es, al menos para mí, una victoria. A más de 15 años de “First Grand Constitution and Bylaws”, su primer álbum, los Chiefs siguen más vigentes que nunca. Es un triunfo para la banda que asomó siendo para muchos “Mr Bungle pero sin Patton”. Hoy nadie discute el peso especifico que los Chiefs se supieron ganar, y siguen entre nosotros, cuando muchos ya no están, más frescos y amenazantes que nunca.

Liderados por Trey Spruance (guitarra) , los SC3 subieron a escena dispuestos a evangelizar a la audiencia. Vestidos cual monjes, ocultando sus rostros bajo las sombras de capuchas, dejan en claro que lo más importante es la música y su efecto sanador. Solo el hereje de Timb Harris pone a un lado las túnicas para lucirse en sus oníricos solos de violín, guitarra, o cualquier otro instrumento que le tiren. La pinta de multi instrumentista prodigio que tiene es envidiable. Y me permito la osadía de cuestionarle a Spruance, al menos un poco, el total control de la banda porque es Harris, en varios pasajes, quién se pone al hombro a la banda logrando conexiones mágicas con la audiencia. Los diálogos musicales en los que se sumerge junto a Spruance resultan hipnóticos. Completan la formación Toby Driver en bajo, Matt Lebofsky en teclados y Ches Smith en batería. Todos ellos de notable performance pero opacados ante la impronta de los mencionados Spruance-Harris.

Cabe mencionar que SC3 es algo así como un colectivo, donde sus músicos van alternando a lo largo del tiempo. Hasta se ha dicho que son, en realidad, un conjunto de siete bandas, todas lideradas por Spruance y con sus estilos bien definidos. Cual de esas encarnaciones es la que se presentó en Niceto la verdad no lo se, y no creo que importe, ya que la mística que imprime Spruance parece ser siempre la misma más allá de los nombres. SC3 es hoy un concepto, y muy bien aceitado.

El público no fue lo numeroso que hubiese esperado, pero sé también que esta es una propuesta osada, que lleva su tiempo digerir. Quienes se hicieron presentes en la iglesia de Spruance son sus fieles, los que acuden cada vez que se celebra una misa de la avant garde.

El inicio fue para «Zombievision» avivando el trance con sus teclados y líneas de bajo filtrándose por algún vitró de una oscura abadía. Pegado, «Personnae: Halloween» , donde me di cuenta que esa abadía a la que estábamos lentamente entrando, se encontraba en realidad embrujada. No habría tiempo para dar marcha atrás, el viaje ya se había iniciado.

De un tirón nos llevaron a «The 15«, y digo “nos llevaron” porque con cada tema SC3 nos traslada, al menos con la mente, a un rincón distinto de su mitología. Aromas de medio oriente se sienten en cada nota. Los que me conocen saben que me gusta viajar, y se que con SC3 estoy a salvo. Para que quede claro que el paso lo iban a marcar ellos llega «Fast» , donde Smith se encarga de subir las pulsaciones desde la batería, el resto de la banda lo sigue, obviamente, y uno no puede quedarse atrás. El mismo vértigo continúa con “Radar”, con algún guiño para los amantes de “Mr.Bungle” con sus frenos, quiebres y cambios permanentes de ambiente. Entre el metal y la música para niños. Sin escalas.

Cuando uno mas creía esta nueva realidad a la que nos transportaba Spruance y cia llegó “Sophia’s Theme” para darnos cuenta que todo era mentira, estabamos realmente en una película de Morricone. Épica, con un Spruance al frente de una guitarra rabiosa pero controlada, furiosa pero melancólica.

Corte y a “una que sepamos todos” con “Vajra”. Como para mover las cabezas. Mezcla de tema pegadizo con quiebres por todos lados para hacerla más difícil. No es que SC3 escape a lo simple, pero si le pueden dar un par de vueltas y varios golpes para servírtelo revuelto mucho mejor. Lo mismo se aplica para “Combat for the Angel”, mezcla de himno árabe con hard rock. Un cuadrilátero con sonidos viniendo de todos lados. Un golpe de Spruance es respondido por otro de Harris. Y el que gana es el público.

De ahí a un ecléctico pasaje de sensaciones de la mano de “Le Mani” para llegar a “Bereshith”, “The 4” y “Tistriya”, más temas en la veta oriental de la banda. Debo admitir que ese pasaje de canciones me llevó a cierta zona de comfort, sin tanto sobresalto. Hasta que llego el hit, ¿lo puedo llamar así? “Book T: Exodus”. El climax de cualquier spaguetti western. Épico. Pero también el recordatorio de que toda buena película tiene sus créditos finales y el inexorable “Fin”.

El inicio de los bises fue bien a lo Spruance, ecléctico. Con “Saptarshi” parecía que había comenzado otra nueva película, mas futurista, casi de ciencia ficción. También con guiños a lo Bungle, porque Spruance no puede evitar ser eso, una de las mentes detrás de la mítica banda de California, o el de los riffs rabiosos de King for a Day, o ser el brujo que es hoy. Y te lo tira en cada tema sin vergüenza de su pasado y menos de su futuro.

Cuando me estaba poniendo serio llego el segundo de los bises, “Labyrinth of Light”, para hacerme dar cuenta que todo había sido un dibujo animado de domingo por la mañana. ¿Que tenía que ver el inicio del show con su parte media y ahora con esta música cartoonesca? A primera vista nada, pero en la religión que profesan los Chiefs ese nada se transforma en todo. Con los últimos acordes y la banda perdiéndose en la oscuridad todos los presentes caimos a la realidad. Era hora de abandonar el templo. Como si hiciera falta, una vez más, los Chiefs salieron a escena, como para ratificar el mensaje por última vez. Ship of Fools (Stone of Exile) sirvió para machacar todo lo aprendido esta noche. Luego sí, la misa pagana terminó. Hora y media de rock, surf, rockabilly, electrónica, árabe, death metal y vaya uno a saber cuantos generos más. Todo más que justificado por el sentido del sinsentido.

Las avenidas no se cortan por los SC3, no vi puesteros vendiendo sus fotos a la salida del show, tampoco son invitados a ningún programa de la tv. Aun así, o gracias a ello, una nueva venida de los SC3 a la Argentina es toda una victoria de la música.

4 comentarios para "Otra Mirada de Niceto: Secret Chiefs 3, La Abadía del Rock"

  1. José Mena

    16/04/2012

    Excelente review! Aquí la palabra es «Épico». Un honor que haber recibido a lo mejor del Avant proveniente de California.

    Responder
  2. Sil Theramus

    17/04/2012

    Felicitaciones y gracias por una crònica tan certera y articulada.

    Responder
  3. luciano

    19/04/2012

    LA MEJOR BANDA!!!

    sino me equivoco, desp de «ship of fools» salieron OTRA vez y tocaron un tema mas…

    Responder
  4. Lord Ohtu

    21/04/2012

    Cuando la gente iba saliendo se tuvieron que devolver para ver Ship of Fools, despues de esa no hubo más lamentablemente.

    Responder

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